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No es necesario haber viajado hasta París para conocer el famoso puente de los candados. Es fácil encontrarlo en las miles y miles de fotografías que los enamorados suben a Instagram día tras día. También lo hemos visto y mucho en las películas. Y en algunas series de televisión. Incluso en las noticias. Es más, durante los últimos años ha aparecido mucho en las noticias. ¿La razón? Los miles de candados enganchados ahí por los enamorados han alcanzado un peso de 45 toneladas. Demasiado peso para la estructura metálica del puente.

Por esta razón, el ayuntamiento de París retiró en junio de 2015 todos los candados de amor del famoso puente. Y lo hizo motivado por un suceso bastante peligroso: meses antes, una de las 37 barandillas que conforman dicho puente cedió ante el peso de los candados enganchadas a ella y se desprendió. No hubo que lamentar víctimas, pero las autoridades parisinas entendieron que aquellas muestras de amor eran mucho más peligrosas de lo que pensaban. No seremos nosotros quienes lo condenen. Nos encanta el amor, pero la seguridad es una prioridad.

 

¿Cómo se llama el puente de los candados?

El popular puente de los candados de París ha adoptado este sobrenombre para la gran mayoría de turistas que visitan la capital francesa. Prácticamente nadie recuerda su nombre original. No obstante, y antes de que los fervientes adoradores del amor comenzaran a marcar territorio con sus románticos candados, el puente de los candados ya era bastante famoso. En concreto, por ser el puente que se encuentra frente al famosísimo Museo D’Orsay, el segundo museo más visitado de toda Francia, solo por detrás del intocable Museo del Louvre.

Su cercanía a este museo le confiere su nombre original: el Puente de las Artes o Pasarela de las Artes. En francés, Pont des Arts o Passarelle des Arts. Pero el Puente de las Artes, como decíamos, es un puente de enorme valor por sí mismo. De hecho, fue inscrito como monumento histórico en el año 1975. Cualquiera que haya tenido la suerte de viajar a París y verlo de noche, cuando la única luz proviene de las farolas encendidas y de la luna, entenderá la belleza de este Pont des Arts, hoy reducido turísticamente a puente de los candados.

 

Candados de amor

La historia de los puentes de amor se remonta a la Primera Guerra Mundial. En concreto, a una pequeña ciudad serbia llamada Vrnjacka Banja. Y no es una historia bonita. Sus protagonistas fueron Relja y Nada, dos jóvenes e ingenuos enamorados. Con la entrada de Serbia en la Gran Guerra, Relja tuvo que marcharse al frente para luchar por su país. Nada le esperó y le esperó, pero Relja nunca volvió. Según la leyenda, se enamoró de una chica en el transcurso de la guerra. Y Nada jamás superó aquel revés romántico del destino.

Preocupadas por que les ocurriese lo mismo, el resto de mujeres del pueblo comenzaron a comprar candados, a engancharlos en el puente y a lanzar las llaves al río. Un acto de romanticismo y de atracción de la fidelidad. Más tardes, aquella tradición viajó hasta muchísimas otras ciudades del mundo. Tanto es así que hoy podemos hallar puentes de amor en Florencia, Dublín, Roma, Budapest, Nueva York y muchos otros lugares. Y, en casi todas se viven las mismas situaciones de saturación y amenaza para la seguridad ciudadana. El amor es peligroso.

Al margen de la historia de Relja y Nada, la popularización de los candados de amor en los últimos años tiene como responsable a Federico Moccia, el escritor de la novela Tengo Ganas de Ti, donde acontece este pequeño y significativo ritual de amor. Hoy los turistas compran todo tipo de candados para inmortalizar su amor en toda clase de puentes. Pero, siendo un poquito más creativos, seguro que hay maneras mucho menos peligrosas de mostrar nuestro amor.