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Todos estaremos de acuerdo en una cosa: existen pocas cosas tan importantes en nuestras vidas como sentirnos verdaderamente protegidos. Especialmente cuando hablamos del propio hogar. Es por eso que cada semana nos pasamos por aquí para hablaros de cuestiones de seguridad física que os permitan disfrutar de una vida mucho más tranquila. Sin embargo, no todo tiene por qué ser tan serio. Queremos que en nuestro blog también haya un poco de espacio para la relajación. Así que hoy queremos hablaremos de la llamada Ley de Cerradura.

 

La ley matemática con nombre de cerrajería

La inmensa mayoría de ocasiones en las que escribimos o nombramos la palabra cerradura es para referirnos al elemento de seguridad física que protege nuestra vivienda de los ladrones. Aquí hemos hablado prácticamente de todos los tipos de cerraduras de seguridad que existen: la cerradura embutida, la cerradura electrónica, la cerradura de borjas, la cerradura biométrica, la cerradura inteligente y muchas otras más. Pero en esta ocasión vamos a utilizar la palabra cerradura para referirnos nada más y nada menos que a una ley matemática.

¿Pero en qué consiste exactamente? Pues en una máxima muy concreta: en matemáticas la Ley de Clausura nos habla de una propiedad básica que se cumple cuando tiene lugar una operación matemática entre dos números que pertenecen a un conjunto específico y cuyo resultado es otro número que también pertenece a este mismo conjunto. Explicado con palabras desde un punto de vista teórico resulta bastante complejo de entender. Por eso vamos a concretar un poco más en la explicación para que podáis visualizarlo mejor.

Así, y según la Ley de Cerradura, la suma de dos números reales da como resultado un número real. Del mismo modo, la resta de dos números reales da como resultado un número real. Y el producto de dos números reales da como resultado un número real. Y el cociente de dos números reales da como resultado un número real. Como podrás imaginar, esto resulta correcto para más operaciones matemáticas. Sin embargo, hay una excepción: la radicación de dos números reales no siempre da como resultado un número real.

 

¿Por qué se llama así la ley de clausura o cerradura?

Como hemos comprobado, y aunque la terminología matemática pueda ponérnoslo un poco complicado, la Ley de Cerradura es en realidad bastante sencilla. Viene a decir que las sumas, restas, multiplicaciones, divisiones y potenciaciones de dos números reales son procesos cerrados. ¿Por qué? Pues porque el número resultante de ellos se encuentra localizado en el mismo conjunto. El contraejemplo de las raíces nos permite entenderlo mejor: una operación cuyo resultado no se encuentra siempre en el mismo conjunto de números sino fuera de él.

La pregunta entonces es: ¿por qué tiene ese nombre la Ley de Cerradura? ¿Por qué han recurrido a ese objeto de la seguridad física para describir una máxima matemática? Pues porque en cierto modo esas operaciones se encuentran encerradas por sus propias características. Es como si tuvieran una cerradura que impidiese que sus resultados saliesen del conjunto numérico en el que se encuentran. Sí, amigos nuestros, los números también se topan con sus propias cárceles. Hay cerraduras que protegen. Y cerraduras que encierran.

En este caso encierran. Pero nosotros te hemos abierto a un mundo nuevo. Ahora cada vez que aparezca en una conversación la palabra cerradura o clausura podrás alardear de conocimiento hablando detalladamente sobre la Ley de Clausura. Para todo lo demás, todas las cuestiones vinculadas a las cerraduras de verdad y al resto de elementos de seguridad física, sigue explorando nuestro blog porque estaremos por aquí todas las semanas. Nos encanta enseñarte cosas nuevas.