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Imagina que una vez, hace cientos de eones, colocaste un candado en una cerradura o en una puerta. Lo dejaste ahí olvidado y ahora, tanto tiempo después, necesitas poder abrirlo para volver a tener acceso a lo que sea que haya más allá del candado. O quizá sea el candado del gimnasio lo que necesitas abrir. Olvidaste la llave en casa o, peor aún, la perdiste por el camino mientras corrías tan motivado. La cuestión, sean cuales sean las razones, es que no sabes cómo abrir un candado sin llave y necesitas hacerlo.

El primer instinto es utilizar la fuerza. Buscar la manera más bruta de destruir el candado. Esto tiene bastantes inconvenientes. En primer lugar, puedes resultar herido o dañar otras estructuras cercanas. En segundo lugar, el candado no podrá ser reutilizado una vez destruido. Y, en tercer lugar, es un método dependiente de la clase de candado que sea. Porque algunos no podrás destruirlos de manera casera por mucho que lo intentes. Es más que necesario utilizar la maña para abrir candados sin llave.

Y la maña toma forma aquí de varias técnicas. Como la técnica del martillo. “¿Pero no decíais que mejor no usar la fuerza?”. Efectivamente. Aquí la utilización del martillo es más delicada. Consiste en sostener el candado con una mano mientras golpeamos suavemente el arco del candado con el martillo. Repetimos: suavemente. La idea es que la vibración generada por los pequeños golpes vaya moviendo la cerradura del candado. Requiere mucha paciencia. Y de todos los tipos de candado, funciona mejor con los de combinación.

Existen otras técnicas como la técnica de la lata de refresco o la técnica de la ganzúa. Pero hoy vamos a entrar a profundizar en la técnica de apertura con clip. Es bastante sencilla y, ejecutada correctamente, tiene un índice de éxito bastante elevado.

 

Cómo un abrir un candado con un clip en 5 pasos

Ahora debes andar preguntándote: ¿clips? ¿de verdad es suficiente con unos clips? ¿cómo abrir un candando con un clip? Sí, clips, son suficientes y vamos a explicarte cómo paso por paso. En primer lugar, debemos abrir uno de los lados del clip para poder utilizar el alambre recto. En segundo lugar, y una vez tenemos ese alambre de unos 2,5 centímetros, debemos doblar la punta en un ángulo aproximado de 45 grados. La idea es crear como un pequeño gancho que nos permita abrir el candado con mucha paciencia y precisión.

Para ello, metemos el gancho que hemos diseñado en la cerradura del candado. La parte que hemos doblado en un ángulo de 45 grados debe estar hacia arriba, ya que es precisamente ahí donde están los dientes de la llave. Entonces será el momento de girar el gancho mientras generamos presión hacia arriba. Repetimos: es necesario tener paciencia, ya que no siempre coincidirá la punta del gancho con la parte posterior de la cerradura. Hay que girarlo con suavidad hasta que demos con la clave. Solo así es como abrir un candado es posible.

Cuando hemos dado con el punto clave, lo único que quedará por hacer es girar del todo el gancho para conseguir abrir el candado sin llave. Lo mismo que haríamos si tuviésemos la llave, pero con esa improvisada llave hecha a base de un clip. Paciencia. Paciencia. Y paciencia. Y, como decíamos antes, suavidad. No queremos romper todo el candado. De lo contrario habríamos usado la fuerza. Queremos forzarla con amor. Ahora ya sabes cómo abrir un candado sin llave.

Pero recuerda, utiliza esta técnica que acabamos de enseñarte para hacer el bien. No la emplees para acceder a candados ajenos del gimnasio o para quitar candados del amor de los puentes de las ciudades. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.