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¿A quién no le ha ocurrido alguna vez en la vida? Dejarse las llaves dentro de casa, perderlas o que ese familiar, compañero o pareja con la que vives esté inesperadamente ausente. Quedas en la calle, aguardando tanto tiempo como tarden en volver. O, peor aún y en caso de vivir solo, hasta que se te ocurre alguna manera de entrar en tu propia casa sin las llaves. Porque las hay. Quizá no las conozcas, pero las hay. Y algunas de ellas son mucho más sorprendentes de lo que podrías imaginar. Por ejemplo, la técnica para abrir la puerta con una radiografía.

Sí, con una radiografía. Puede parecer sorprendente, pero es un método que utilizamos los propios cerrajeros en algunos casos para dar servicio de apertura de puertas de hogar a nuestros clientes. “¿Y funciona?”. Claro que funciona, aunque no en todos los casos. Para que sea eficaz, no debe estar echada la llave. Incluso aunque la llave esté puesta por dentro, si no está girada, la técnica de la radiografía puede funcionar. La única condición es que no esté echada, en cuyo caso tendríamos que buscar una alternativa, como contactar con un cerrajero.

Probablemente estés preguntándote por qué los profesionales utilizarían está técnica. Seguro que existen otras bastante más sofisticadas. Y es cierto. Pero esta técnica de la radiografía es una de las técnicas de apertura de puertas sin llaves más ventajosas que existen. ¿Por qué? Pues porque es una técnica que no pone en peligro la seguridad de la cerradura ni de la puerta, a diferencia de otros métodos más agresivos. Además, y frente a otras herramientas como destornilladores, cuchillos o alambres, la radiografía llega más lejos.

Vamos a explicarte, paso a paso, cómo debes proceder para aplicar esta técnica en caso de quedarte aislado fuera de casa.

 

5 pasos para abrir la cerradura de la puerta sin llaves

Una verdad muy obvia: para abrir la puerta sin llave con radiografía necesitas, ante todo, una radiografía. Es posible que dentro de casa tengas alguna, pero si pudieras entrar a casa no estarías buscándola. En estos casos, lo mejor es consultar a algún vecino. No todo el mundo tiene una en casa, pero si llamas a muchas puertas, puede que tengas suerte. En caso contraria, siempre queda la posibilidad de contactar con amigos y conocidos vía móvil e ir en busca de ella en caso de que alguien tenga una en casa. Sin ella no hay técnica posible.

Una vez la tienes entre tus manos, debes introducir la radiografía en el hueco que hay entre la puerta y el marco sobre el que se sustenta. Tienes que introducir unos tres o cuatro centímetros de la radiografía a una altura de unos veinte centímetros por debajo de la cerradura que pretendes forzar. Bastará con meterla ese poquito para alcanzar el resbalón, la parte clave que entra y sale al accionar la manilla. Ahora desliza la lámina con firmeza en dirección a la cerradura, dando suaves y cortos golpes el resbalón. Ármate de paciencia. Acabará abriéndose.

Ahora ya sabes cómo abrir una puerta con una radiografía. Recuerda que podrías pasar entre quince y veinte minutos antes de conseguir forzar la puerta con la técnica de la radiografía. Lo importante es tener paciencia y no verse superado por la desesperación. Si además encuentras un poquito de lubricante, o lo compras, todavía te resultará más fácil introducir correctamente la radiografía. No es un paso obligatorio, pero podría ayudarte a que el proceso sea ligeramente más rápido.

Por último, recuerda que si la llave está girada deberás contactar con un cerrajero. Cualquier intento sería inútil, salvo en algunos tipos de cerraduras de puertas muy antiguas que también ceden aunque la llave esté girada. Piensa detenidamente antes de ponerte manos a la obra. ¡Y mucha suerte!